EPISTEMOLOGÍA Y CIENCIAS SOCIALES EN COLOMBIA. UNA LECTURA DE HISTORIA, SOCIOLOGÍA Y POLÍTICA (2023)


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EPISTEMOLOGÍA Y CIENCIAS SOCIALES EN COLOMBIA.
UNA LECTURA DE HISTORIA, SOCIOLOGÍA Y POLÍTICA. 21

Germán Vargas Guillén*

La presente exposición está orientada a establecer dos asuntos; el primero caracteriza
tanto la noción de epistemología, como los núcleos de la reflexión propios de esta
disciplina. El segundo, siguiendo la obra de Gonzalo Cataño Historia, sociología y política
(Bogotá, Plaza y Janés Editores – Universidad Pedagógica Nacional; enero, 1999; 282
páginas) aborda casos epistemológicos de desarrollos colombianos en esta materia,
cuales son los de Jaime Jaramillo Uribe en el contexto de la historia, el de Rafael Carrillo
en el contexto del derecho y el de Diego Mendoza en el contexto de la sociología. La
exposición se hace teniendo por objetivo aclarar más la dimensión del contenido
epistemológico, que el del procedimiento lógico en epistemología.

I. Las nociones de epistemología .

1. Noción de epistemología.

La etimología de la expresión epistemología, por cierto, es clarificadora de lo que se
pretende en esta disciplina, a saber, establecer criterios relacionados con la construcción
del conocimiento científico; vale decir, dados unos criterios se puede hacer un análisis
lógico de la manera como se produce conocimiento mediante la investigación.

Epistemología, por tanto, designa, en primer término, lógica de las ciencias. No obstante,
la expresión misma “lógica” pudiera presentar ambigüedad, toda vez que, como
tradicionalmente se ha diferenciado, ella pudiera ser material, esto es, relacionada con el
contenido; o ella pudiera ser formal, esto es, relacionada con los procedimientos. En el
contexto de la investigación científica, es necesario atender a la lógica en una y otra de
las direcciones. No obstante, es posible caracterizarlas cada una de ellas en su
estructura.

Otra acepción relevante para epistemología es la de estudio o tratado de la ciencia. Esta
perspectiva implica la idea de que hay, o puede haber, un conjunto de ideas o principios
reguladores, y, consecuentemente, la epistemología, como tratado, se orienta al estudio
del núcleo de principios que debe satisfacer todo proceso de investigación en cuanto
pretenda ser llamado científico.

Consecuente con las dos acepciones descritas, queda en evidencia que la epistemología
–y esta es, propiamente, una tercera acepción– es un análisis externo de los
procedimientos que se usan en la estructura interna de las diversas disciplinas científicas;
análisis que tiene la función descomponer el todo de la estructura en sus diversos
componentes para llegar, posteriormente, a una síntesis consistente en unificar los
elementos en su recorrido holístico. Así, la epistemología aparece como una función o
una labor extradisciplinar, extracientífica, y, en ese sentido, filosófica, realizada sobre las
estructuras investigativas de la ciencia procurando establecer, tanto los elementos, como
la relación entre los mismos en el contexto de las diversas disciplinas del conocimiento.

Esta tercera acepción de epistemología, entonces, la ubica, de hecho, como una actividad
extradisciplinar; pero –como cuarta acepción– cabe esperar que sólo hace un estudio
relevante de la disciplina quien la conoce, es decir, quien forma parte de la comunidad de
los investigadores propia de un área determinada. Esta dirección, entonces, daría cuenta
de la necesidad de conocer, desde el punto de vista de la propia disciplina: los criterios de
validez que comporta la investigación en el área en que se encuentra disciplinarmente
ubicado un estudio. Así, entonces, la epistemología daría cuenta del conjunto de
elementos que permiten producir conocimiento válido y de los mecanismos para
incrementar tal conocimiento en un área de investigación determinada.

Esta cuarta acepción ubica la epistemología como una función intradisciplinaria, que
debería ser realizada por la propia comunidad de investigadores en cada una de las áreas
del conocimiento.

Estas acepciones han dado, paulatinamente, paso a una formulación nueva conocida
desde 1964 por McCulloch22 como epistemología experimental. Tal como ha quedado
reseñado atrás, la epistemología se caracteriza, en sí misma, como una función
metacientífica; es decir, que, al ser realizada, más que avanzar en la producción de nuevo
conocimiento, se hace comprensión, explicación, descripción o interpretación de la
manera como se produce ciencia; de tal suerte que, cuando se lleva a cabo la
epistemología, no se producen nuevas propuestas en las ciencias, sino solamente
claridad sobre los procedimientos con los cuales, hasta el presente en el cual el
epistemólogo analiza, ha sido el “historial” de producción de conocimiento científico, en
espera de que ellos pudieran tener alguna validez, o alguna vigencia, en la perspectiva de
las investigaciones a desarrollar en el futuro. Tales criterios, no obstante, serían
clarificados para lograr la “normalización” de procedimientos, obteniendo “ciencia normal”,
según la acuñada expresión de Thomas Khun.

El asunto, pues, de la propuesta de McCulloch, que ha dado en llamarse epistemología
experimental, consiste en que se tenga más que una función externa, exterior e histórica
con respecto a la forma como hasta el presente se ha producido conocimiento, un
proceso propiamente experimental, y en ese caso, empírico sobre cómo producir ciencia.
Se trata, en este esquema de:

· tener unas ideas acerca de cómo se conoce
· generar, con esas ideas, un modelo explicativo acerca de cómo procede la mente
construyendo conocimiento; y,
· posteriormente, dado ese modelo, generar un algoritmo, en ese caso, de carácter
lógico, que estuviera en la capacidad de producir nuevos conocimientos.

El ciclo:
· presenta intuitivamente la presunción acerca de cómo se conoce;
· formaliza el modelo sistematizando los pasos que se deben desarrollar para obtener
un conocimiento nuevo;
· formaliza, en cláusulas lógicas –de tipo Horn23–, cuál es el tipo de procesamiento de
información que se hace al desarrollar el conocimiento mediante la investigación; y se
implementa, el modelo lógico, en un dispositivo computacional, bien sea de software,
bien sea de hardware

De forma que, con estos elementos, la presunción acerca de cómo se conoce, en
principio, haría o desplegaría, como programa computacional, el conocimiento según lo
está previendo el modelo; de no hacerlo habría que revisar la base intuitiva, que a su vez
llega a ser descriptiva en un momento dado; habría que revisar, si se piensa que es
completa la descripción, el modelo, el algoritmo o la implementación en la computadora.
El avance de la epistemología contemporánea consiste en que se ha aceptado que no se
debe depender de “la genialidad” de un eventual investigador que, a través de tanteos,
pueda dar con nuevos modelos cognitivos, sino que los modelos pueden ser fabricados
por procesos de ingeniería, a lo cual apunta el modelo computacional en términos de
teoría de la información contemporánea.

En síntesis, se puede señalar ahora así: la epistemología ha nacido del intento por aclarar
las formas como el ser humano construye conocimiento válido, científico, riguroso,
sistemático; que además tenga la capacidad de explicar, predecir y, en alguna medida,
controlar el comportamiento de los fenómenos que somete a observación y a estudio.
Para llegar a tales modelos, hasta finales de la década de los años sesenta, todavía se
pensó en que era preciso estar, como epistemólogos, solamente en la calidad de
observadores frente a los modelos de investigación ya consagrados, inicialmente en el
campo de la física, y posteriormente, en el campo de las ciencias sociales, de las ciencias
de la cultura, de las ciencias del espíritu. Esa presunción implicaba, entonces, que la
epistemología era definida como una tarea a posteriori, esto es, se podía establecer el
modo de construcción de conocimiento en una investigación, o en un campo disciplinar,
una vez existiese tal sistema de representación cognitiva dentro de la mentada área o
campo de investigación. El desarrollo que empieza a experimentar la epistemología,
desde finales de la década de los años sesenta hasta el presente, y fundamentalmente
por la emergencia de los modelos computacionales, es que no basta con hacer, en cierto
sentido, una equivalencia entre epistemología e historia de las ciencias, sino que la
epistemología puede funcionar, en cierto modo, como una disciplina apriorística, en el
sentido de que puede empezar a suscitar modelos que se comprueban, o que,
paulatinamente, se van validando en el campo del desarrollo computacional.

Ahí se tiene, entonces, una primera aproximación a la noción de epistemología como
lógica de la investigación científica que, en su historicidad, dio cuenta de los modelos
consagrados desde una perspectiva a posteriori, pero que, a partir de la emergencia de
la computación, empieza a tener la posibilidad de generar modelos a priori o apriorísticos.
Dicho lo anterior se puede, entonces, separar el estudio epistemológico en dos fases que,
respectivamente, son: el estudio de lo epistémico en la ciencia, o lo que pudiera ser
llamado el contenido; y el estudio de lo lógico, o de los procedimientos en la investigación
científica.

1.2. Lo epistémico.

En suma, cuando se hace epistemología, la pregunta que inicialmente tiene que hacer
cualquier investigador, es sobre qué se está estudiando. En otros términos, esto implica
plantearse el cuestionamiento por el objeto de estudio; entonces, para decirlo
sintéticamente, lo lógico, en términos del contenido de una ciencia, es aclarar de qué
trata, o cuáles son los temas, cuáles son los problemas, cuáles son los núcleos de
conocimiento sobre los que acierta con sus diversas investigaciones.

Este primer aspecto resulta ser condición necesaria para establecer el contenido de una
disciplina; pero, al lado de este elemento, y en cierto sentido, como un derivado, puede
decirse, deducido de ese primer elemento, aparece el núcleo que puede ser llamado
método; es decir, lo lógico en una disciplina es preguntarse: ¿qué estudia?, pero también,
de manera inmediata a ese cuestionamiento, aparecerá el interrogante: ¿cómo se estudia
ese objeto determinado?

Obviamente se ha pensado que el método puede ser un derivado de la compresión del
objeto, pero existe suficiente evidencia, en términos investigativos, para afirmar lo
contrario, esto es, para señalar que también hay métodos con los cuales se puede llegar a
caracterizar o a definir el objeto de estudio de una disciplina. En términos, en todo caso,
del contenido, lo que sí resulta indispensable es que existan los polos respectivos del
objeto sobre el cual y el método con el cual se investiga.

(Video) Historia y sociología de las ciencias - Facultad de Ciencias Sociales

Consecuentemente, la validez del conocimiento dentro de una disciplina está definido por
una relación primigenia o inicial; es decir, qué valor se pueda atribuir al conocimiento,
depende stricto sensu de la manera como se une lógicamente el objeto con el método
de estudio; o sea, un conocimiento tiene valor dentro de una disciplina de conocimiento,
en la medida en que se da cuenta, metódicamente, de un determinado aspecto, que está
previamente definido como objeto de la misma.

Entonces hay necesidad de pensar que un primer significado de la expresión validez,
radica en poder responder que, efectivamente, con el método previsto, se está estudiando
adecuadamente el objeto definido como asunto de la investigación en una disciplina, o,
incluso, en una investigación particular en el campo definido.

Pero, igualmente, hay posibilidad de definir validez en sentido externo, esto es,
caracterizando a qué universo, o a qué población, o a qué conjunto de sujetos, o a qué
individuo en particular, se aplica el conocimiento que una disciplina está obteniendo; es
decir, la validez es otro elemento fundamental en el contexto del contenido epistémico de
una disciplina; esta validez refiere, concretamente, cómo hay conexión lógica entre objeto
y método, por un lado, pero también a cuál es el ámbito, o la generalidad, o la
universalidad que se puede establecer sobre el conocimiento metódicamente adquirido
sobre un objeto.

De estos tres elementos, por supuesto, se puede dar paso a dos criterios epistemológicos
relativos al contenido.

Por una parte, a la clarificación de cuál es el proceso, vivido históricamente en la
disciplina, con el cual se llegó a establecer, como objeto de la misma, el que es tomado
en el presente viviente como tal; esto es, cómo llegó una disciplina a definir su propio
objeto de estudio, cómo se han ido dando variaciones en el tiempo acerca: del mismo, de
su método y de sus formas de validar el conocimiento.

Todos estos elementos constituyen la capa de la historicidad. Como suele señalarse en
investigación: los problemas, más que solución, tienen historia; quiere decir que los
métodos han sido capaces de generar formas válidas de aproximación al fenómeno, pero,
evidentemente, esas formas también son históricas; entonces, no solamente evolucionan
los objetos de estudio en las disciplinas, sino que también evolucionan las mismas
maneras de investigar, vale decir, los métodos. El método, tiene, pues, tanta historicidad
como el objeto y la validez.

El otro criterio epistemológico, por otra parte, es el de la enseñabilidad. Sucede, pues,
que todo proceso de investigación, para tener validez, requiere de un auditorio que lo
acuñe, que le de “carta de ciudadanía” en el contexto de la disciplina. Esto depende de
las comunidades, pero el mecanismo de difusión del saber es, precisamente, como ya se
indicó, creando auditorio, y la estrategia más comúnmente aceptada para crearlo en los
procesos de investigación, es mediante la “enseñanza”.

Enseñanza y, más propiamente, enseñabilidad, aluden epistemológicamente a cómo un
investigador o una comunidad de estudiosos genera tanto ambientes como espacios para
que los resultados de sus averiguaciones tengan auditorio y para formar,
sistemáticamente, pares que puedan ser, en el futuro, interlocutores válidos de sus puntos
de vista.

La enseñabilidad, pues, acomete el hecho de que, cuando un investigador tiene unos
resultados, debe preguntarse: cómo presentará éstos, o cuáles son los mínimos de
conocimiento requerido por la audiencia, lo tópico, para llegar a comprender el
planteamiento que se le está formulando; o sea, la enseñabilidad mantiene como
perspectiva la pregunta: cómo se informa a la comunidad de los expertos, y a la
comunidad de los aprendices, del conjunto de lo obtenido en la investigación; es decir,
pregunta: cuál es la tradición dentro de la que se inserta –o bien para los entendidos, o
bien para los formandos– el nuevo desarrollo investigativo que se propone.

Relativo al contenido existen esos criterios mínimos básicos; pero también hay necesidad
de dar curso a la lógica propiamente dicha.

1.3. Lo lógico o el procedimiento.

Desde el punto de vista lógico debe aclararse que la investigación, en todos los casos,
siempre funciona o procede con base en argumentos y con argumentaciones, y que
aquéllos, preferiblemente deben ser formales; es decir, todo discurso científico está
compuesto de proposiciones que, por característica fundamental, son lógicamente
verdaderos o falsos. Estas proposiciones están compuestas de conceptos lógicos y nológicos,
que, mirados en su estructura de argumento, como

, permiten ver la
relación entre los elementos proposicionales; donde unas proposiciones hacen las veces
de premisas

, y otras hacen las veces de conclusión .

Se dice, pues, que los argumentos son válidos o no-válidos; esto es, que existe o no
conexión necesaria entre las premisas y la conclusión; es decir, la lógica establece la
manera como se construye, en el contexto de la ciencia, una inferencia válida. En último
término, lo que diferencia el contexto científico de los otros modos de la práctica humana
de conocimiento es que el investigador tiene premisas que efectivamente sirven de base
para sacar, con carácter de necesidad lógica, conclusiones.

Ahora bien, puede suceder que este modelo como acaba de ser explicado –o sea

–, como estructura básica de un argumento, pueda ser o bien deductivo, o sea, de
carácter necesario, o, pudiera tener carácter probable. En esa estructura, manteniendo
los mismos elementos –

–, entonces la inducción es el hecho de sacar una
conclusión no-necesaria de las premisas; por eso son probables. En último término, pues,
la lógica en investigación, alude al hecho de que los argumentos o bien tienen carácter de
necesidad, o bien tienen carácter de probabilidad. En el primer caso, la investigación se
mueve por métodos lógicos deductivos; en el segundo caso por métodos lógicos
inductivos.

Esta observación se encamina a mostrar que el investigador tiene, por así decirlo, dos
posibilidades de encauzar sus procesos de conocimiento; pero, dentro de esas rutas, ha
aparecido, también, la llamada lógica abductiva, debida a las investigaciones de Charles
Sanders Pierce. En el caso de la abducción no se trata de atarse o al esquema inductivo,
o al esquema deductivo, sino proceder recurriendo a ambas dimensiones, por ejemplo,
construyendo conclusiones sobre la base de premisas que son, a su vez, obtenidas
mediante un procedimiento inductivo, bajo el reconocimiento de que las premisas son
conclusiones de algún tipo de razonamiento, en ese caso, probable; esto es, tomar un
conjunto de premisas que son conclusiones de razonamientos probables como base, en
cuanto premisas, para un razonamiento necesario.

La lógica –como se ha dicho– muestra el carácter de la conexión entre premisas y
conclusiones. Si esta conexión no es ni necesaria, ni probable; y, no obstante,
intuitivamente se ve la existencia de la misma, entonces puede afirmarse que el
razonamiento es abductivo.

Queda, en todo caso, la discusión de cuál es el método lógico más adecuado, para las
ciencias sociales. Históricamente se ha reconocido que estos caminos han sido andadura
tanto de la lógica de las ciencias naturales como de la lógica de las ciencias sociales. Se
puede decir que la lógica en cualquiera de las vías presentadas (deductiva, inductiva,
abductiva) puede ser un adecuado fundamento para el desarrollo de la investigación y
que no se puede asociar una tendencia epistemológica a un determinado uso de la lógica;
así por ejemplo, pueden usar positivistas, fenomenólogos y hermeneutas una lógica de
cualquiera de las vías establecidas.

(Video) Resumen el surgimiento de las Ciencias Sociales

No obstante, lo que sí debe quedar fuera de debate es que la investigación tiene
forzosamente que recurrir a la lógica que, como lo indicara Inocencio María Bochenski, es
una y sólo una, puesto que, el problema de la lógica es tan sólo y exclusivamente el de
cómo obtener inferencias válidas; esto es, cómo obtener conclusiones que estén
conectadas, o bien con carácter necesario, o bien, con carácter probable, o bien en una
suerte de síntesis de ambos niveles de investigación, es decir, recurriendo a niveles
probables y a niveles de necesidad, intuitivamente, para obtener conclusiones. Por
cualquiera de esos caminos, entonces, el investigador tiene que dar cuenta de la lógica en
su proceder investigativo.

Lo que diferencia al investigador en ciencias sociales, desde el punto de vista de la lógica,
con respecto a otros escritores y a otros críticos de la cultura, es que aquél no solamente
tiene definidos los elementos del contenido epistemológico, como quedó señalado atrás,
sino que también tiene que dar cuenta de la manera como está usando la lógica en sus
procesos de investigación. Esto significa que, desde el punto de vista del contenido, tiene
que garantizar un orden en la investigación; pero desde el punto de vista del
procedimiento o de la lógica, tiene que mostrar una conexión metódica en sus
argumentos, de tal manera que haya necesidad, probabilidad o conjeturabilidad –o
intuitividad– en los conocimientos que propone; tal conjeturabilidad implica que, partiendo,
como se ha dicho, de premisas probables, puede sacar conclusiones necesarias.

Entonces el investigador en ciencias sociales tiene que recurrir, como el de cualquiera
otra disciplina, a establecer estos controles críticos desde los cuales sus estudios tienen
que ser permanentemente revisados, cotejados, analizados, criticados. Esta revisión es,
en último término, la función que da sentido a la comunidad científica, o sea, ella puede
caracterizar cómo el investigador ha dado cuenta de su proceder lógico, en términos del
encadenamiento de los argumentos; pero también la comunidad científica tiene que
preguntarle al investigador si ha hecho, efectivamente, un análisis de la realidad
suficientemente delimitado y preciso, que es lo que significa tener objeto de estudio.

En la investigación, visto el componente lógico, las conclusiones no sólo apuntan a una
necesidad de concreción en el sentido de referirse a dimensiones de la realidad, sino que
mantienen un esquema lógico; o sea, todo lo que dice el investigador tendría que ser
representado o representable en cláusulas proposicionalmente concebidas como
estructuras lógicas de tipo silogístico. El desarrollo de la lógica implica que este
instrumento o dispositivo lógico-formal no solamente conserva la estructura del
pensamiento, como lo pensara Aristóteles en la estructura del silogismo, sino que apunta
a reconocer que hay desarrollos como los de “la lógica proposicional”, o “cálculo
proposicional”, que no solamente habla de términos entre sí lógicamente conectados, sino
entre proposiciones, o sea, ya no se trata de tener tan sólo expresiones del tipo:“Todo
hombre es mortal; Sócrates es hombre; por tanto, Sócrates es mortal”, o fórmulas
análogas a ésta, sino que podemos tener representación de cláusulas en modelos donde
cada simbolización, vale decir, a, b, c, etc., no representa solamente términos, sino que
representa también proposiciones; esto se puede ejemplificar de la siguiente manera: si
bien el silogismo anterior puede ser lógicamente representado como a®b; b®c; \ a®c,
donde a, b y c son los términos respectivamente mencionados como: hombre, mortal y
Sócrates, sino que también se puede hacer que los valores de a, b, c, etc., no sean
solamente nombres o términos, sino proposiciones.

Al hacer el análisis sobre cómo se obtiene la inferencia, no se refieren exclusivamente
unidades atómicas, sino que se relacionan elementos moleculares; desde el punto de
vista lingüístico, con proposiciones que son unidades completas de sentido, y que pueden
ser calculadas lógicamente; entonces, así, la introducción del formalismo lógico es un
instrumento de control sobre lo que dice el investigador en cualquier área de la ciencia,
sea ella de lo natural, de lo cultural o de lo social, etc.

El instrumento más importante que le deja la lógica al investigador social es el de la
crítica, esto es, el instrumento para poder averiguar si las conclusiones que se pretenden,
efectivamente, tienen premisas que las soporten, es decir, si las conclusiones están
conectadas –con carácter necesario, con carácter probable, con carácter conjetural– con
algún tipo de marco de referencia, sabiendo que, en todo caso, los fenómenos (sociales o
naturales) no pueden ser tenidos como datos manipulables en sí mismos, desde el punto
de vista de la ciencia, sino que éstos, en términos de los cuerpos teóricos, son
representados, en todo caso, como proposiciones o mediante proposiciones; entonces,
cuando se hace el análisis sobre cómo el investigador conecta las conclusiones con unas
premisas que le sirven de base, se ejerce la función central de la crítica, que es
propiamente la de establecer la coherencia y la consistencia de un discurso teórico; es
decir, la investigación empieza a ser realizada en el momento en que se acepta que la
lógica es el soporte para la construcción del conocimiento científico.

Esta segunda línea es fundamental, pero, para ejercitarla y llevarla a término, se precisa
tener una formación en lógica que no es objeto, necesariamente, del tratamiento
epistemológico; o sea, se puede tomar el camino de la lógica como de la crítica científica,
o se puede tomar la ruta del contenido para la misma. En cualquiera de los dos casos se
tiene epistemología; para el primero de los eventos, para el camino lógico, se está en la
vía de la crítica referida a la consistencia, al rigor y a la sistematicidad del conocimiento;
en el segundo camino, se mira a los niveles de pertinencia, de validez y de comprensión
que abarcan las teorías.

En términos de la historia de las ciencias, se puede decir que las sociales han sido mejor
ejecutadas en términos del contenido, que de la lógica. De hecho, al análisis lógico se le
han puesto apelativos, como el de positivismo, logicismo y formalismo, con los cuales,
muchas veces, no quiere tratar el investigador social, en términos generales, porque se
confunde la función del científico social con la del crítico social; de manera que hay
formas de investigación, como por ejemplo la etnografía y el análisis del discurso, que
más bien optan por el tratamiento de contenidos con desmedro de los marcos de
referencia lógicos. Esto, por supuesto, es lesivo para la ciencia, porque el testimonio de
un informante, por ejemplo, en una investigación etnográfica, tendría que ser analizado
por el investigador, no solamente trascrito como testimonio dentro de un informe, sino
puesto “bajo lupa” hasta ver la consistencia, la pertinencia, la validez, la sistematicidad y
el rigor de lo que está diciendo el informante –tanto en sí mismo como con respecto al
objeto de estudio–; es decir, si bien todo informe tiene valor para un estudio social; éste
no tiene que transcribir la denuncia, sino que debe analizar la coherencia de los
argumentos, vale decir, la sistematicidad del discurso y el puesto que debe tener dentro
de una investigación, desde el punto de vista lógico –si llegara a tener puesto–.

En la particularidad de las ciencias sociales, un hecho sí resulta complejo y hasta cierto
punto cuestionable: en términos lógicos, recurrir a los sistemas proposicionales que
permiten hacer el análisis de argumentos, tendientes a establecer la conexión, bien que
probable, bien que necesaria, bien que conjeturable, de las conclusiones con respecto a
unas premisas, conduce a poder formular lo que típicamente se puede considerar como
sistemas axiomáticos. Sin más, son considerados sistemas axiomáticos los que,
partiendo de unos principios, permiten llegar a deducciones, o a consecuencias, o a
inferencias de carácter necesario, aún cuando estos principios o axiomas sean asumidos
pro tempore, esto es, aún cuando la axiomática pudiera ser, por su naturaleza, definida
como verdad, aunque en su esencia fuesen tan sólo proposiciones de naturaleza probable
o conjetural.

Entonces, uno de los problemas que se encuentra en el universo de investigación de las
ciencias sociales es la cuestión de: qué tanto pueden ser planteadas las investigaciones
bajo postulados axiomáticos. Al margen de este hecho, en todo caso, lo que se debe
resaltar es que la investigación en ciencias sociales acusa éste, entre otros vacíos, que
normalmente se discuten en términos de su configuración lógica.

Como también lo señalara Popper –en su discusión sobre el positivismo en las ciencias
sociales, debate realizado en Tübingen en el año 1968, con la presencia de los
investigadores de la Teoría Crítica de la Sociedad, en cabeza de Theodor W. Adorno–
estas investigaciones tienen el problema de que, si lógicamente no pueden recurrir a una
axiomática, consecuentemente tampoco resultan susceptibles, en rigor, de falsación; esto
es, las premisas no sólo carecen de axiomas, sino también de contrastación; por ello,
quedan descalificadas en el momento de establecer su validez, ya no solamente en el
esquema formal que pide la lógica –valga la redundancia– formal, sino que, al ser
contrastado como modelo con los hechos, entonces no hay manera de hallar un
contraejemplo que sirviera para recusar como falsa una determinada aseveración teórica;
esto es, los sistemas sociales de investigación tendrían un doble inconveniente desde el
punto de vista que se está señalando aquí: por una parte carecen de la suficiente
formalización para ser axiomatizados, entre otras cosas, porque no siempre el
investigador en ciencias sociales tiene una adecuada y competente formación lógica,
formal, algebraica, matemática, sino que, por la naturaleza de los fenómenos sociales se
encuentra frente al hecho de que sus teorías no pueden ser contrastadas empíricamente,
o sea, las proposiciones no pueden ser referidas a los hechos a los que presuntamente se
está aludiendo.

Todo esto quiere decir que para trabajar con la pretensión de realizar ciencia en el
contexto de lo social, es preciso redefinir lo que, en términos lógicos, es la validez. En fin,
se trata de establecer otros criterios de validez; por ejemplo, en el caso de la historia, hay
sistemas de prueba que permiten dar confiabilidad a la investigación, sea el caso, la
prueba de datos en la fuente primaria, en el testimonio directo de los protagonistas, en la
contrastación de fuentes alternas relacionadas con el relato de un hecho, objeto de la
investigación.

En fin, lo que se quiere notar con esto es que no es posible hacer un traslado mecánico
de los criterios lógicos, como ellos han sido elaborados en su pura formalidad, al campo
de las ciencias sociales; pero, igualmente es necesario advertir que ellas no pueden
despreocuparse o dejar de lado el uso de criterios tanto lógicos como empíricos en
materia de investigación. De todos modos, las ciencias sociales tienen que mostrar las
vías por las que den confiabilidad a sus desarrollos, tanto teóricos como empíricos.

Obviamente esto puede significar que se de la necesidad de “remozar” el sentido,
alcance, validez y significado de los conceptos que tradicionalmente se han otorgado bajo
el esquema de ciencia como “criterios epistemológicos” en la construcción disciplinar,
dado que éstos tradicionalmente los ha aportado la lógica. Si bien es cierto que tales
criterios han encontrado un nivel de implementación sistemático en el contexto de la
investigación de la naturaleza, en las ciencias sociales, aún, se precisa de afinamientos
que permitan dar una expresión a los mismos, con unos criterios que sean cada vez más
precisos sobre el alcance del título “ciencia” para el estudio de lo social.

De hecho, algunas de estas consideraciones son, por ejemplo, las que quedan relatadas
en el planteamiento de Jaime Jaramillo Uribe, cuando hace una lectura de Popper desde
el contexto de las ciencias sociales, particularmente en lo concerniente a la historia; con
esto se puede dar paso a la segunda parte de esta exposición.

II. Los casos abordados Historia, sociología y política:
2.1. Jaime Jaramillo Uribe: una epistemología de la historia.


En las observaciones iniciales sobre Jaramillo Uribe, Cataño señala cómo “toda
investigación que no está orientada por una teoría adecuada, resulta en una compilación
de datos de escaso valor especulativo” (pág. 85). En síntesis, desde el punto de vista
epistemológico, resulta que la función inicial y central de la sociología, en cuanto
disciplina, y en general de las ciencias sociales como prácticas de investigación, debería
entenderse como actividad orientada o diseñada para dar cuenta de los fenómenos desde
el punto de vista de la teoría. Por supuesto, esta manera de entender la teoría tiene que
ser complementada con el hecho de que, como lo va a mostrar en el mismo escrito más
adelante Cataño, Jaramillo Uribe recibió la influencia del pensamiento de Popper. Según
éste, las teorías son redes que se lanzan para apresar la realidad, y éstas, además,
tienen un carácter hipotético-deductivo; entonces, por utilizar la expresión de Aristóteles,
podría decirse que “lo más escible”, puro o deseable, de la investigación es su faz teórica,
explicativa.

Si estos conjuntos teóricos, lógicamente considerados, son hipotético-deductivos, debería
esperarse que, dentro de la construcción de un marco explicativo, entonces, aparezcan,
no sólo un conjunto de axiomas, sino también, de hecho, algún conjunto de deducciones
derivados de esos primeros principios.

Mas, como anota Cataño (pág. 87) “la discusión de los conceptos, los métodos y los
problemas teóricos centrales de la ciencia de Comte (...) la dinámica social, los grupos, la
estratificación y la morfología social” se convierten en los núcleos centrales del análisis
sociológico; es decir, se trata de establecer a qué universo hace referencia la
investigación, cómo se plantea la relación entre el sujeto, vale decir, entre quien conoce, y
ese universo ya señalado. Complementariamente, pues, de esta conexión entre estos
dos polos surgen los problemas teóricos de la sociología; aparece aquí un conjunto de
elementos básicos que sirven de ejes articuladores para la construcción de la teoría
social. Esos tres elementos –concepto, método y problemas teóricos– dan lugar a un
desenvolvimiento investigativo; pero, propiamente, los objetos que reseña como aquellos
sobre los que recaen conceptos, métodos y problemas teóricos, en este caso, son:
dinámica social, grupos, estratificación, y morfología (ver pág. 87).

Ahora bien, en la página 88 se observa cómo “un historiador de las ideas” no puede ser
ajeno “a la investigación social empírica”. Esto caracteriza más en detalle el tipo de
método y de aproximación del sujeto al universo temático definido por los conceptos, es
decir, la investigación debería proceder, en ciencias sociales como en cualquiera otra
área del conocimiento, haciendo una demarcación efectiva de un conjunto de hechos a
los cuales se hace alusión.

No se trata, como en el punto de vista fenomenológico –tan bien conocido por Jaramillo
Uribe, y, como lo muestra en conjunto esta obra de Cataño, por la generación a la que él
pertenece– de “ir a las cosas mismas”, esto es, de estudiarlas tal y como se presentan al
sujeto, es decir, no se trata de mantener el punto de vista de la comprensión que,
epistémicamente, se puede construir de éste a partir de la experiencia subjetiva, sino de
establecer un referente que permita asegurar la validez de las proposiciones con las que
se habla; es decir, en este tipo de análisis cabe recordar, sobre todo, la primera sentencia
de Wittgenstein en el Tractatus logico-philosophicus, según la cual, “mundo es lo acaece”
(Die Welt ist alles, was der Fall est), o, como también pudiera traducirse, “mundo es lo
que viene al caso”. En ese aforismo de Wittgenstein, como en la compresión popperiana,
lo que importa es asegurar la objetividad (del mundo), a partir de la cual pueda tener un
anclaje el discurso sobre los fenómenos, anclaje que va a garantizar la pertinencia de la
teoría. Entonces, la teoría es ese acto “contemplativo” en el cual el sujeto está frente al
mundo, describiéndolo como objeto, y, en consecuencia, de aquí nace, o puede nacer,
alguna vertiente de la objetividad; o sea, se pretenderá que la ciencia, sea ella social
como en el caso de la propuesta de Jaramillo, o de otro tipo, procure hacer cada vez una
pintura más fiable de lo que encuentra en frente la subjetividad.

Entonces, en ese contexto, se puede observar cómo el planteamiento de la teoría
sostiene una versión o una vertiente de la pictórica de Wittgenstein reanalizada y
reinterpretada por el desarrollo teórico de Karl R. Popper.

De ahí que esta forma de comprender pueda dar curso a la expresión de Cataño (pág.
90): “la sociología” con “estrategias teóricas y metodológicas precisas se abría al mundo
de la investigación de los hechos sociales concretos”. Tales son, por supuesto, los que se
puedan caracterizar y fundamentar, desde el punto de vista de la investigación, la que, a
su vez, pueda dar cuenta de su referente.

(Video) HISTORIA Y EPISTEMOLOGÍA DE LAS GEOGRAFÍAS DE COLOMBIA

Pese a que, como lo indica Cataño, el historiador debe mantener a su alcance los
“recursos del idioma para expresar sus resultados” (pág. 97), no se trata de un verbalismo
huero, sino de acopiar una información que, en este caso, tiene objetividad en la medida
en que está soportada en pruebas documentales, testimoniales, etc., fruto de un
sistemático trabajo de archivo, como es propio del enfoque teórico adoptado por Jaramillo
Uribe, de la Escuela de Annales y que tal vez está relacionado con el recaudo de pruebas
judiciales a las que hace alusión Cataño, relativos a la formación de base de Jaramillo
Uribe (cf. pág. 98).

Debe recordarse que el aspecto central de un desarrollo epistemológico intradisciplinar,
en cada área particular de investigación, radica en la pertinencia para plantear problemas.
Como lo señaló Popper, en su conferencia de Tübingen (1968), un problema es el
descubrimiento de una tensión entre presuntos hechos y presunto saber, o, como dice
también allí, lógicamente considerado, por el descubrimiento de una contradicción entre
teoría y fenómenos. De conformidad con la perspectiva popperiana, se observa en el
análisis de Cataño sobre el pensamiento de Jaramillo Uribe: “surge otro rasgo muy
característico de los trabajos de Jaramillo: su habilidad para plantear un trabajo de
investigación y su destreza para descubrir y aislar los elementos constitutivos del asunto
en cuestión” (pág. 98).

La serie de consideraciones epistemológicas sobre la investigación del autor las hace
Cataño entre las páginas 99 y 101, fundamentalmente. En su orden, podemos señalar las
siguientes anotaciones de Cataño.

Primera: “Jaramillo ha sido uno de los pocos historiadores colombianos que ha tenido una
concepción clara de la historia, un conocimiento de su desarrollo, de sus métodos, de sus
relaciones con las demás ciencias sociales, de sus limitaciones y de sus tensiones como
arte y como ciencia” (pág. 99). Este primer destacado es necesario hacerlo, puesto que
se miran las características o componentes fundamentales de una disciplina como las que
ya se han señalado, a saber, la de historicidad, la de métodos. En términos de los títulos
señalados como limitaciones y tensiones, consecuentemente se puede establecer la
validez de los logros o de las realizaciones de las disciplinas.

Segunda: “para Jaramillo la historia es una disciplina social animada por el espíritu
científico. Trabaja con marcos de referencia (con teorías), observa hechos, establece
nexos entre ellos y postula explicaciones (relaciones de causalidad). Es una ciencia
fáctica –de realidades– y su método no es radicalmente diferente al seguido por las
disciplinas que estudian al mundo físico y natural. A su juicio, la función del historiador
consiste en generalizaciones que permitan encontrar un sentido y la explicación de los
procesos históricos de una nación, de una sociedad, o de una época determinada” (pág.
100).

En cierto modo, de este planteamiento se desprende, con claridad, la influencia que tiene
un modo de positivismo en la investigación social colombiana. Se trata de lograr un
tránsito de la especulación, del ensayo que no acopia fuentes, ni pruebas, y aún de la
crítica social, al plano estrictamente científico, tal como lo ha conocido Occidente.

Aquí Jaramillo da el reconocimiento de que se trata de una ciencia fáctica; es decir, que
no basta con teorías, sino que es necesario que ellas estén estrictamente relacionadas
con los hechos, y allí se llega a garantizar que la orientación investigativa consolide el
encuentro de lo que clásicamente ha sido objetivo de la ciencia, a saber, el planteamiento
de leyes que permitan explicar los fenómenos. En esta orientación el científico social
tiene que someterse a los rigores de la prueba como lo han estado los investigadores de
las ciencias naturales, por ejemplo.

Así, pues, estas cláusulas dan cuenta de dos componentes globales o unificadores del
trabajo epistemológico en cualquier contexto disciplinario, a saber, la conquista de rigor y
de sistematicidad en la investigación; pues, como observa Cataño, se trata de “guardar la
fisonomía científica de la disciplina” (pág. 100).

Tercera: no obstante todas las consideraciones anteriores, Cataño observa que la
postura de Jaramillo podría “caracterizarse como la de un positivista blando” (pág. 100).
Es comprensible que de aquí se de paso a la observación según la cual “para Jaramillo
las diferencias entre las ciencias de la naturaleza y de la cultura no radica tanto en la
lógica interna que las asiste, como lo defendió la tradición alemana fundada por Dilthey-
Windelband-Rickert, sino en el nivel de exactitud de sus generalizaciones” (pág. 100). A
pesar de que el investigador social pretenda ser objetivo, resulta que el objeto “se
escapa”; es decir, siempre hay un margen de implicación de la subjetividad que debería
ser paulatina y sistemáticamente controlado. El planteamiento se orienta a mostrar cómo,
aunque las generalizaciones y la obtención de leyes son objetivo último, resulta cada vez
más necesario incrementar el rigor para alcanzarlo; pero, igualmente, en la medida en que
las leyes son más estrictamente formuladas, en la casuística de los procesos históricos,
tienen mayores posibilidades de –para utilizar la expresión de Popper– ser falsadas.

Cuarta: en consecuencia, “en las ciencias sociales es mucho más apropiado hablar de
explicaciones plausibles, de tendencias y de probabilidades. (...) Sus resultados (...)
pueden lograrse mediante una búsqueda controlada de los hechos; no obstante que la
intuición del investigador, el ‘olfato’, haya desempeñado un papel importante en la
indagación” (pág. 101); es decir, frente a las posibilidades de un subjetivismo desmedido,
se trata de –para utilizar la expresión de Wittgenstein– “retornar al áspero suelo de la
realidad”, que en el caso de la investigación histórica, son los hechos susceptibles de
documentación, de contrastes testimoniales. Sin bien la intuición puede ser tomada como
punto de partida, en cada caso, el investigador tiene que mantener una prudente
sospecha sobre estas formas iniciales de relación con el fenómeno y, por contraste, debe
darse a la tarea de sustentar efectivamente, con hechos, el punto de vista interpretativo
que está sugiriendo.

Quinta: de ahí que “el analista social también está interesado en las uniformidades, pues
si la vida social no tuviera ciertas regularidades, ciertos actos repetibles, sería imposible.

(...) No buscan señalar lo único, sino lo que hay de general en lo único” (pág. 101).
Entonces, aquí, se ve que las dos formulaciones que son dadas con los títulos:
“regularidad” y “generalidad”, son el objetivo de la ciencia, sea ella social o natural; y en
esta búsqueda se debe establecer cómo, en contextos diversos, hay continuidad y ley
histórica que permite caracterizar el estado y el comportamiento de una determinada
sociedad en un momento histórico preciso.

Sexta: cabe la pregunta, si un investigador llega a presentar con solidez las pruebas que
permiten sustentar sus puntos de vista, ¿qué alternativas quedarían para futuros
investigadores? Cataño observa, siguiendo a Jaramillo Uribe, que “los archivos son
inagotables y nuevos enfoques, nuevas hipótesis y nuevos hechos conducen a nuevas
síntesis” (pág. 101). En último término, lo que se muestra es que la investigación social,
como cualquiera otra área del conocimiento, en la medida en que se atiene al conjunto de
hechos, mantiene un carácter objetivo; pero, en cuanto mira desde distintas perspectivas
a los mismos fenómenos, siempre deja abierta la posibilidad de que emerja una
comprensión diferente, más amplia, más dinámica, o más restrictiva. Este planteamiento
da con el horizonte de la investigación social como proceso y como proyecto que
mantiene criterios epistemológicos nacidos de un enfoque positivista y, más exactamente
neopositivista, racionalista crítico, pero con las ventajas de ser un horizonte transparente
al usuario, es decir, en donde el lector está más atento a la explicación de los hechos y
las pruebas, que del método mismo, por un lado; y por el otro, le da al conjunto de los
miembros de la comunidad de investigadores, a la comunidad científica, una garantía de
cómo se procedió para obtener lo propuesto.

***

La obra de Jaramillo, según la lectura que ofrece Cataño es una primera fundamentación
epistemológica hecha en el país, siguiendo un canon de teoría enmarcado estrictamente
en la perspectiva de la contrastación, la refutación y la falsación, que fueran los
desarrollos centrales del planteamiento de Popper en la Lógica de la investigación
científica, datada hacia el año de 1934.

Así pues, se puede decir que la ciencia social en Colombia empieza un camino que, en
cierto sentido, moderniza la tradición historiográfica, por cuanto hay un marco de
referencia teórico y epistemológico que permite la crítica sistemática a los desarrollos de
la investigación, y a los procesos interpretativos a que da lugar la misma. Con esto se
aclara, además, que la investigación puede ser sometida a “controles críticos”
sistemáticos.

2.2. Rafael Carrillo: una epistemología del derecho.


Como lo documenta, de manera precisa Cataño, Carrillo se encuentra con que “el nuevo
problema filosófico –la filosofía como autorreflexión– despliega toda su energía y muestra
sus enormes posibilidades” (pág. 197). Aquí se puede hacer referencia que Carrillo tuvo a
la vista el proyecto husserliano de 1911 de La filosofía como ciencia rigurosa, de la
filosofía como proyecto de fundamentación radical de la ciencia. No obstante conocer esa
perspectiva, Carrillo da con el “positivismo jurídico” al revisar la obra de Hans Kelsen. Así
“a partir de 1944 Carrillo empezó a trabajar en una nueva temática: la filosofía del
derecho” (pág. 198).

En tal labor de lo que se trata es de la “´depuración´ de los tradicionales ingredientes
políticos subjetivos que impedían el desarrollo de una verdadera ciencia del derecho”
(pág. 200). Por eso, Carrillo, siguiendo a Kelsen, se hace la pregunta epistemológica por
antonomasia, a saber, por el objeto de estudio de esa disciplina y cae en la doble cuestión
“qué es y cómo se forma el derecho” (pág. 200). Pero, en dirección de estas
observaciones, define el objeto de estudio como algo que debe derivarse de lo que se
pretende afirmar “explicativa” o, en el caso del derecho, “normativamente” en el contexto
de una disciplina. Llega, entonces, a la pregunta “pero, ¿de dónde provienen estas
normas, y qué es lo que al final les confiere validez?” (pág. 200).

La contribución epistemológica de Carrillo, en cierto modo, se puede sintetizar en las dos
cuestiones fundamentales, ya señaladas, o sea, la relacionada con el objeto y la referida a
la validez. Obviamente, aquí está a la vista el hecho de que las preguntas realizadas por
el autor están ancladas al planteamiento de un enfoque epistemológico, proveniente de
las simpatías reseñadas como fuentes en el pensamiento de Carrillo: “sus simpatías
estaban con Ortega, Scheler, Husserl y Hartmann, y sus aversiones con el legado de
Comte, Spengler y Marx, de quien escribió que sólo poseía ´un mínimo de originalidad´”
(pág. 194).

En materia de derecho, Carrillo emprende una función crítica frente al positivismo, en
parte porque ésta es el objeto de la concepción de los fenomenólogos inspirados en
Husserl; es decir, como está documentado por Cataño, esta filosofía procura definir “el
estar-en-el-mundo de Heidegger” (pág. 209); se trata, entonces, de una investigación
epistemológica sobre el derecho, y, más bien, aporta al contexto de la formulación ética.
Se da así una sujeción del derecho a la filosofía, y la función epistemológica, más que
establecer cuá les son las condiciones efectivas de construcción de conocimiento, discute
cuáles son las posibilidades de realización de la persona en el mundo, cuál es el contexto,
entorno social, que propicia tal proyecto, y cómo se construye –para decirlo con la
expresión de Husserl– las “personalidades de orden superior”, esto es, la nación, el
Estado, la organización de naciones, como ámbitos de ese ser-en-el-mundo, del que
habló Heidegger, y que apunta a una ontología fundamental que permite la realización del
Dasein en su temporeidad. Esto es más una ética que una estructura jurídica; no
obstante de lo que se trata es de que en ese proyecto de sociedad, que debe generar el
derecho y para el cual se tienen que ampliar sistemáticamente estructuras positivas, se
logre que en todas ellas se pueda realzar, efectivamente, el ser-de-la-persona.
Estas observaciones muestran, pues, que la sujeción del derecho a la filosofía, fue, en
parte, uno de los motivos por los que Carrillo presenta una estructura ética. Y aunque,
como lo indica Cataño, “sabe que definir adecuadamente un problema es anunciar la
manera de resolverlo” (pág. 209); en fin, el hecho de que Carrillo plantee adecuadamente
los problemas para internarse más en el mundo de la especulación filosófica que en el de
la epistemología del derecho propiamente dicho, hace comprensible la expresión de
Cataño según la cual “a pesar de su temprano interés por el conocimiento científico,
nunca tuvo el coraje necesario para estudiar los epistemólogos de la segunda mitad del
siglo XX” (pág. 214).

2.3. Diego Mendoza: una epistemología de la sociología.


Desde la perspectiva de Diego Mendoza se clarifican, con especial importancia, las
preguntas: ¿qué estudia la sociología?, ¿cómo es su relación con otras ciencias
sociales?, ¿en qué consiste la función de la sociología?
Epistemológicamente, pues, Diego Mendoza abre “la perspectiva historiográfica
caracterizada por el empleo riguroso del método y del instrumental científico en la
investigación del pasado” (pág. 55).

Incialmente se aprecia cómo la referencia a la historia conserva primacía sobre la
concepción de la sociología; pero acto seguido, en la misma página y la siguiente,
observa Cataño “quería estudiar –con la ayuda de la sociología– los ‘cambios silenciosos’
que orientan la evolución de las sociedades” (pág. 56).

En suma, lo que se encuentra es que, para Mendoza, la sociología se configura a partir de
un primer y fundamental tránsito de la historia como disciplina que mira atentamente a los
procesos sociales en su evolución y desenvolvimiento, hacia la sociología en donde es
necesario llegar a entender esos “cambios silenciosos”.

(Video) La comparación en Ciencias sociales y el análisis de Políticas públicas en AL y el Caribe

Según Cataño, Mendoza “y sus asociados prolongaron la herencia positivista de la
generación de los hermanos José María y Miguel Samper, Salvador Camacho Roldán,
Aníbal Galindo y Rafael Núñez” (pág. 56); es decir, aparece aquí un movimiento en donde
no es sólo la función aislada de un intelectual la que procura la evolución de una disciplina
bajo una metódica particular, sino que se da para el país el indicio de una “comunidad
científica”, de una “comunidad de entendidos”, tanto en una temática como en una
estrategia de investigación que diera, por fin, con las posibilidades de una controversia
racional en torno de los resultados del conocimiento obtenido sistemáticamente.

“La idea de que la sociedad era un organismo en permanente evolución que sólo podía
ser aprendida mediante la historia” (pág. 56), es una observación en la que se concreta la
cuestión: cómo aproximarse tanto al marco de referencia histórica, como al conjunto de
los fenómenos sociales, introduciendo, sobre todo, la analogía fisiocrática entre sociedad
y organismo, el cual puede ser pensado como uno que debe tener salud y suficiente
armonía entre sus partes para gozar de un adecuado desarrollo. Entendida, pues, la
sociedad como organismo, entonces, vale la observación de Camacho Carrizosa
transcrita por Cataño según la cual “se investigan las leyes inmutables que gobiernan las
conductas de los hombres, leyes que comprenden en su acción a todos los componentes
del grupo social” (pág. 57) leyes inmutables.

En fin, se hace claro que ese organismo no sólamente tiene una historia, sino que está
regido por unas estructuras que dan, efectivamente, linealidad y rumbo, en cierto sentido,
fijo, perspectiva estable, a su manera de conquistar desarrollos con vistas de cómo
obtener mayor salud, más dinamismo.

Esas leyes inmutables constituyen, entonces, el “corazón de la disciplina” sociológica, o lo
que se pudiera llamar el objeto de estudio sociológico. De hecho, según la observación
de Cataño “la sociología, disciplina que tiene por objeto sistematizar los hallazgos de los
diversos campos interesados en el estudio del hombre” (pág. 57) es la síntesis entre la
depuración del análisis histórico y el apoyo o el soporte a la ciencia que está en el terreno
del fenómeno social.

La sociología, entonces, partiendo de la historia, llega al concepto de organismo, y, allí,
como tarea científica, tiene que sistematizar hallazgos que den cuenta de las leyes que
rigen tanto el comportamiento social como las posibilidades de maximización de los
resultados de ese organismo. “La sociología se nutría, entonces, del trabajo de los
historiadores, y al desplegar su capacidad de explicación y síntesis, unía la historia con la
ciencia” (pág. 57). Ahí, pues, se da claridad sobre cómo la sociología es ese fruto de la
investigación histórica, pero no queda atada o determinada por el relato de los
acontecimientos, sino que se interna en la comprensión de las formas como interactúan
las partes del organismo y los elementos que potencian la capacidad del mismo.

De ahí la observación de que “con este arsenal epistemológico, que anuncia las grandes
querellas metodológicas de las ciencias sociales de finales del siglo XIX y comienzos del
XX, Mendoza y sus compañeros de generación intentaron sacudir los estilos dominantes
de la historiografía nacional” (pág. 60). Aquí, pues, lo que muestra Cataño es que hay en
la obra de Mendoza una consideración sistemática de la manera como se produce
conocimiento sobre fenómenos sociales; y, en consecuencia, es por esto por lo que se
puede afirmar que hay aquí una epistemología o un análisis sistemático en torno de las
condiciones de posibilidad para desarrollar conocimiento riguroso sobre los fenómenos,
del comportamiento humano: “Los métodos, las técnicas de investigación y las
discusiones sobre el campo, el objeto y las relaciones de la historia con las demás
ciencias sociales” (pág. 60) es lo que ha sido materia de discusión y de análisis en uno de
los manuales que manejara Mendoza, concretamente en el de La enseñanza de la
historia (1825) de Rafael Altamira. Con esto, puede decirse, se entra en la discusión
acerca de cómo generar alternativas para que la investigación llegue a feliz término.
Lo expuesto, con referencia a la obra de Mendoza según la presentación de Cataño, hace
ver que el primer tópico considerado en extensión y profundidad dentro de la perspectiva
de Mendoza, es la del objeto de estudio –complementario con las posibilidades metódicas
de trabajar disciplinariamente tales fenómenos–.

Cataño muestra los vacíos o insuficiencias relativas a “la falta de una reflexión sobre los
métodos y las técnicas de investigación (...) en ellas no se mencionan las técnicas de
recolección y análisis de datos, tan populares en los Estados Unidos durante los años 10
y 20: la observación, la encuesta, el trabajo de campo, los estudios de caso, el uso
intensivo de los censos y las estadísticas periódicas, el formulario, las entrevistas, los
documentos personales, etc. Hay, sin embargo, indicios indirectos que sugieren que
estas técnicas no le eran extrañas” (pág. 80). No obstante esta observación, por cierto
crítica, sí se encuentra cómo Mendoza al dar vida al programa histórico-sociológico, llega
a una metódica y a un régimen de construcción del conocimiento social.

Así, pues, “describía hechos, los ordenaba en una secuencia de largo alcance y los
elevaba a generalizaciones de carácter universal que le ofrecían la posibilidad de enunciar
una ley” (pág. 63); es decir, esta observación de Cataño muestra que, no obstante
descuidar la técnica investigativa, Mendoza tiene un régimen metódico que, en síntesis,
puede hacerse visible diciendo que su primer momento consiste en la descripción de los
hechos, el segundo en la ordenación secuencial de los mismos, el tercero en la
generalización a que da lugar el conjunto de relaciones entre esos hechos y el cuarto en
la formulación de leyes. Esto muestra, entonces, cómo hay en esa metódica un modo de
disciplinar el pensamiento para pasar de “los hechos brutos” a una comprensión, si se
quiere interpretativa, o a una teoría explicativa que da origen a la formulación de leyes.

Para lograr este acercamiento a los hechos, por supuesto, la estrategia más preclara en
Occidente, en todos los casos, ha sido la del análisis: “era, por lo demás, muy sensible a
las complejidades del análisis causal, en su caso lo remitían a las relaciones de mutuo
intercambio entre el orden jurídico y el orden económico” (pág. 64); es decir, consecuente
con los cuatro momentos metódicos antes descritos, lo que se plantea ahora es la
necesidad de que se de un procedimiento analítico para lograr el tránsito de esos niveles
más visibles en la observación directa a otros que sólo la heurística del análisis permite
obtener sistemáticamente: “Lo más significativo era que a través de la elección de un
segmento de realidad –la propiedad– lograba arrojar luz sobre el conjunto de la dinámica
de la sociedad colombiana” (pág. 64).

Complementario con la noción de análisis, aparece la noción de síntesis, o sea, como en
el método cartesiano, se empieza por dividir la cuestión en todos sus elementos –como en
el primer paso cartesiano– y –en el cuarto momento del método expuesto por Descartes
en 1639, en El discurso del método– de hacer un recorrido de todos los elementos de la
cuestión, a modo de síntesis, para construir una respuesta.

Según Cataño, no obstante esa claridad: “Sus posteriores investigaciones históricas sólo
cumplieron con una de las facetas del proyecto positivista: la reunión de los datos” (pág.
65). Si bien la concepción del método le fue plenamente clara a Mendoza, no le fue
igualmente obvio su desarrollo sistemático en procesos efectivos de investigación de lo
que tenía conceptualizado epistemológicamente. “Allí el autor apenas interviene, sólo
hablan las fuentes” (pág. 65); es decir, se da un procedimiento en Mendoza en donde el
positivismo queda anclado a su dimensión más básica, más operacional, sin que se logre
pasar de los hechos a la teoría; y esto lo prueba Cataño mostrando que “al dejar que los
documentos hablaran por sí mismos, Mendoza quería guardar la más estricta asepcia
valorativa, y a diferencia de los anteriores estudios sobre el ilustre botánico –más
literatura que ciencia– deseaba fijar los hechos, precisar los acontecimientos, los sitios,
las fechas y los personajes” (pág. 66). Con esto, pues, se señala la importancia que tomó
para Mendoza el primer momento positivo, asociado al análisis.

Estas relaciones tuvieron su implementación en un probable segundo momento del
método cuando Mendoza aportó a la polémica sobre la degeneración de la raza; allí
introdujo el proceder de la interrogación como estrategia para darle sentido y validez a los
hechos. “En su respuesta, Mendoza se preguntó: a) ¿existe en el país un estado de
degeneración? b) ¿La capacidad vital y productora de nuestros progenitores ha sufrido
una regresión en el curso de nuestra historia?; y c) desde el punto de vista estrictamente
biológico, ¿el país retrocede?” Se ve aquí la importancia que tuvo para Mendoza la
interrogación como una manera de hacer que los hechos brutos tuvieran algún nivel de
significación; o sea, si bien desde el punto de vista epistemológico, como lo documenta
Cataño, en su estudio sobre Mutis queda anclado Mendoza a ese momento positivo, con
un respeto reverencial por los hechos; en un segundo momento, a saber, en la polémica
de 1920, hace del interrogante, la estrategia para que los “hechos brutos”, en cierto modo,
mudos, tengan alguna manera de “hablar”, se les de la palabra, adquieran relevancia,
cobren significado.

En orden del método, observa Cataño que: “estos avances han sido en parte obra de la
imitación y de la asimilación” (pág. 73); y, en la nota 77, sobre esta temática, escribe
“Mendoza discutió con alguna amplitud los conceptos de imitación y asimilación” (pág. 73,
nota). Aparece un elemento epistemológico adicional, complementario, que es el de
procesar los conceptos de base con los que se construye tanto la interpelación de los
hechos, como la estructura de comprensión de los fenómenos; es decir, la estructura
conceptual se convierte para Mendoza en la arquitectónica que debe ser soportada y
analizada epistemológicamente.

En orden de aclarar epistemológicamente el camino de la investigación, anota Cataño,
“las conferencias de Mendoza se centran (...) sobre la sistemática de la sociología –las
estrategias teóricas y metodológicas que orientan la investigación del momento social”
(pág. 75). Con esto, quizás, habría que observar la importancia que cobra en el análisis
de Cataño, el hecho de que el aporte de Mendoza haya que observarlo más del lado de la
discusión epistemológica que de su implementación operacional; esto es, Mendoza
concibió y comprendió el positivismo de Comte más en términos de estructura de
producción de conocimiento que de procesos específicos para aplicarlo en proyectos.
No obstante, el esfuerzo de Mendoza en su carácter de rector del Externado se relacionó
con el uso del método en distintos contextos (como lo subraya la nota 87 de la página 80)
pues allí, en los Anales del Externado de Colombia de 1930, impulsó, no sólo la
realización de investigaciones aplicadas a los problemas rurales de Boyacá,
Cundinamarca, Magdalena y Nariño, sino que también buscó que a través de ese órgano
quedaran disponibles para el público las innovaciones pedagógicas que harían las veces
de aplicación de lo que epistemológicamente, quizás, estaba exponiendo para sus
estudiantes en los cursos dentro de esa misma universidad.

Así, pues, la nota de Cataño según la cual: “Mendoza comienza su texto definiendo el
objeto de la sociología como el estudio del origen, la estructura y el desarrollo de la
asociación humana. Sus temas favoritos son los problemas sociales, los valores, las
instituciones, las relaciones de los grupos y las actitudes de los individuos que los
integran. La sociología trabaja con los métodos positivos heredados de las ciencias
naturales y su elemento son los hechos sociales, esto es, los rasgos comunes a
miembros de un grupo” (pág. 76), da cuenta de cómo es la concepción que, como
epistemólogo, está comunicando a sus estudiantes aún cuando quede el vacío de la
técnica para poner en práctica estos conceptos y perspectivas epistemológicas en casos
concretos.
Este interés por las regularidades distingue al sociólogo del trabajo de otras
disciplinas como la psicología y la historia, más interesadas en el estudio
detallado de las singularidades del acontecer humano. Como era usual en
la época, Mendoza dividía la sociología en pura y aplicada. La primera
establecía los principios generales de la sociología; y la segunda su empleo,
los campos específicos del análisis social (pág. 76-7).

Con esto, pues, lo que se quiere reiterar es que en las conferencias de Mendoza, a las
que hace alusión en esta parte del texto de la investigación de Cataño, es preciso
interpretarlas como puntos de vista epistemológicos que se desvincularon parcial o
totalmente de las aplicaciones metódicas; es decir, la crítica del mentado vacío al que ya
se aludió (presentado en la página 80), en términos de instrumentalización, da cuenta de
que, para el caso de esta recepción del método positivo de investigación, se mantuvo una
disyuntiva entre la estructura epistemológica y la metódica de la investigación social.
Entonces, esta disyunción da con el hecho de que la disciplina creció más especulativa
que empíricamente, al menos en la propia concepción de Mendoza, aún cuando sus
discípulos sí llegaran a hacer, tal vez por propias insinuaciones de éste, desarrollos que
tuvieron que ver con el tratamiento directo de los hechos.

Algunas conclusiones


Primero: debe resaltarse que, en los tres ejemplos analizados, la epistemología es
pensada más en su contenido que en su procedimiento. La versión más visible es la de
Mendoza; pero esta observación, siguiendo los lineamientos de la propuesta de Cataño
en su obra, pudiera aplicarse quizás a todos los autores reseñados en esta exposición.
Segundo: resulta visible que, a la luz de la observación anterior, se pueda afirmar que la
epistemología de las ciencias sociales en Colombia ha tenido un vacío notorio en términos
del estudio sistemático de la lógica; es decir, no se ha tenido en los autores reseñados
aquí, siguiendo la obra de Cataño, una visión sistemática sobre cómo enfrentaron los
problemas relacionados con la “validez de la inferencia”.

Tercero: ha habido más, para el caso del positivismo de Comte, una recepción de la
doctrina; que, propiamente del procedimiento.

Cuarto: la obra de Jaramillo Uribe resulta ser una prueba de que los estudios sociales en
Colombia no sólo han mirado el positivismo de Comte; también se ha dado recepción del
neopositivismo en la versión del racionalismo crítico propuesta por Popper. Si bien es
cierto que, en términos del positivismo de Comte, se tuvo, únicamente, una recepción de
la doctrina, en la propuesta del neopositivismo de Popper, a través de Jaramillo Uribe, no
sólamente hubo una visión de la doctrina, sino, y fundamentalmente, del método. Más
aún, los estudios de la llamada Nueva historia en Colombia cuentan con un despliegue
metodológico que rebasa la discusión meramente conceptual, de la epistemología, para
internarse en formas específicas de tratamiento investigativo.

Quinto: la filosofía, particularmente desarrollada por la generación de Carrillo, y los demás
personajes que en su momento hicieron de fundadores del Instituto de Filosofía de la
Universidad Nacional, como queda plenamente documentado por Cataño, tuvo una
recepción de marcos de referencia especulativos que no dieron con unas epistemologías
de alto contenido lógico, con las cuales se pudiera discutir el problema de la construcción
del conocimiento desde el punto de vista de cómo garantizar, bien que la necesidad, bien
que la probabilidad, bien que la conjeturabilidad de las conclusiones. En síntesis, una
epistemología fenomenológica, como la desarrollada por Carrillo, la conocida, y en parte
practicada por Nieto Arteta, la desarrollada por Danilo Cruz Vélez, ponía en escena la
discusión de la subjetividad, la manera como se construye sentido del mundo y de la
intersubjetividad como escenario para relaciones cada vez más humanas, etc.; pero tal
filosofía no dio lugar, efectivamente, a una epistemología que mirara, en su detalle, los
elementos de la lógica como arquitectónica central o fundamental de la construcción de
conocimiento.

Nota bibliográfica:


La presente exposición se basa en la manera como se ha caracterizado la epistemología
en:

Hoyos Vásquez, Guillermo & Vargas Guillén, Germán. La Teoría de Acción Comunicativa
como Paradigma de Investigación en Ciencias Sociales: LAS CIENCIAS DE LA
DISCUSIÓN. Santafé de Bogotá, ICFES-ASCUN, 1997, 285 págs.
Vargas Guillén, Germán. Filosofía, pedagogía, tecnología. Investigaciones de
“Epistemología de la Pedagogía” y “Filosofía de la Educación”. Santafé de Bogotá, D.C.,
Universidad de San Buenaventura, 1999; 223 págs.
Vargas Guillén, Germán. Investigaciones epistemológicas. Santafé de Bogotá, D.C.,
Tecné Eds., 1997; 203 págs.

Notas


21 Este escrito fue elaborado como contribución para el curso “Filosofía y epistemología de las ciencias sociales I” del
Programa de Licenciatura en Educación – Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional, segundo semestre
de 2000, que tuvo como responsables a los profesores Gonzalo Cataño y Germán Vargas.
* Profesor Universidad Pedagógica Nacional
22 Cf. McCulloch, Warren S. “A Historichal Introduction to the Postulational Foundations of the Experimental
Epistemology” en F.S.C. Northrop y H.H. Livinstong, eds., Cross-Cultural Understanding: Epistemology in
Anthropology (N.Y., Harper and Row, 1964).
Ver: Cowan, Jack D. & Sharp, David H. Redes neuronales e inteligencia artificial. En: Graubard, Stephen R. (Ed.) El
nuevo debate sobre la inteligencia artificial. Barcelona, Ed. Gedisa, 1993; pág.139.
23 “Existe un tipo de oraciones (...) para el que existe un procedimiento de inferencia de tiempo polinomial. Se les
reconoce como oraciones de Horn (también conocidas como cláusulas de Horn, en honor del lógico Alfred Horn). Su
forma es la siguiente:
P1ÙP2Ù...ÙPNÞQ
en donde Pi y Q son átomos no negados. Son los dos casos más importantes; primero, cuando Q es la constante Falso,
se obtiene una oración que es el equivalente de ØP1Ú...ÚØPn. Segundo, cuando n=1 y ØP1=Verdadero, resulta que
VerdaderoÞQ, equivalente a la oración atómica Q”.
Cf. Russell, Stuart & Norvig, Peter. Inteligencia artificial. Un enfoque moderno. México, Prentice Hall
Hispanoamericana S.A., 1996; pág. 184.


FAQs

¿Qué es la epistemología y qué relación tiene con las ciencias sociales? ›

Grosso modo, la epistemología es el estudio del conocimiento científico, lo cual comprende el análisis de sus conceptos más importantes tales como validez, objetividad, verdad, fiabilidad, método, teoría, hipótesis, evidencia, ley, etcétera.

¿Qué es la epistemología de las ciencias sociales? ›

En Epistemología de las Ciencias Sociales realizamos una reflexión filosófica sobre el conocimiento científico en general y de las ciencias sociales en particular.

¿Qué importancia tiene la epistemología del Sur en la construcción de políticas internacionales comunitarias en el Sur Global? ›

En este escenario, las Epistemologías del Sur aportan instrumentos teóricos y metodológicos que permiten desarrollar un diagnóstico crítico del presente que tiene como su elemento constitutivo la posibilidad de reconstruir, formular y legitimar alternativas para una sociedad más justa y libre.

¿Cuál es la relación entre epistemología y ciencia? ›

La epistemología en general es una rama filosófica que estudia el conocimiento científico, en cuanto a los conceptos y métodos que usa, y las leyes que formula. La palabra proviene del griego “episteme” que significa conocimiento riguroso o sujeto a reflexión crítica, y de “logos” que es teoría.

¿Por qué es importante la epistemología en las ciencias sociales? ›

Finalmente, en el ámbito de las competencias actitudinales, la importancia de la epistemología es que contribuye a la construcción de ciudadanos pluralistas, tolerantes, críticos y abiertos a las otras formas de saber así como a la aceptación de la diversidad social y cultural de las sociedades contemporáneas.

¿Qué es y para qué sirve la epistemología? ›

La epistemología es la doctrina del saber, parte importante de la teoría filosófica; es la rama de la filosofía que estudia la validez del conocimiento. El propósito de este ensayo es determinar la utilidad de la epistemología, que ayuda a resolver problemas científicos; reconstruir teorías científi...

¿Qué estudia la epistemología resumen? ›

Para Ceberio y Watzlawick (1998), "el término epistemología deriva del griego episteme que significa conocimiento, y es una rama de la filosofía que se ocupa de todos los elementos que procuran la adquisición de conocimiento e investiga los fundamentos, límites, métodos y validez del mismo".

¿Que nos enseña la epistemología? ›

La epistemología en la educación juega un papel muy importante ya que “es la rama de la filosofía que estudia la definición del saber y la producción de conocimiento” (Castañeda, 2008, p. 36). De ahí que sea esta la que analiza el conocimiento que será entregado a la humanidad.

¿Cuáles son los aportes de la sociología? ›

La sociología es una vía científica y sustentable para reducir los prejuicios y promover la empatía. Y es que permite entender los comportamientos de las personas y el origen de los mismos, lo que ayuda comprender la diferencia que existen entre las comunidades de una forma amistosa y reflexiva.

¿Cómo surge la epistemología? ›

La epistemología encuentra ya sus primeras formas en la Antigua Grecia, inicialmente en filósofos como Parménides o Platón. Para los antiguos griegos, el tipo de conocimiento llamado episteme se oponía al conocimiento denominado doxa.

¿Cuándo surge la epistemología? ›

La Epistemología nace en un momento especial de la historia de la ciencia occidental, a comienzos del siglo XX y como efecto de la crisis de la ciencia positiva. La ciencia positiva es, a su turno, corolario de la revolución científica iniciada en los siglos XVI y XVII.

¿Cómo surge la epistemologia del Sur? ›

2. ¿Cómo surge la epistemología del sur? La crítica a este modelo de racionalidad occidental comienza por llamarse la “razón indolente”, conformada por tres proyectos sociológicos: la sociología de las ausencias (expandir el presente), la sociología de las emergencias (contraer el futuro) y el trabajo de traducción.

¿Dónde se puede aplicar la epistemología? ›

-La Epistemología es de gran utilidad en la práctica investigadora, tanto para la elección y análisis del problema de investigación, como para alcanzar la pertinencia teórica, metodológica y técnica, incidiendo especialmente en el tradicional dilema teórico-práctico.

¿Qué es la epistemología y cuáles son sus características? ›

Características de la Epistemología:

Se da una relación entre el sujeto y el objeto de estudio. Se utiliza el método científico para elaborar un conocimiento objetivo y para estudiar el entorno. Se enfoca en la manera de cómo el individuo actúa para desarrollar sus estructuras de conocimiento.

¿Cuáles son los problemas epistemológicos en las ciencias sociales? ›

LA EPISTEMOLOGIA DE LAS CIENCIAS SOCIALES

Que hoy día esté en cuestionamiento la construcción del pensamiento científico así como la rectitud del método y los procedimientos que utilizan las ciencias sociales no debe resultar, en primera instancia, extraño ni inesperado.

¿Qué tipo de ciencias sociales existen? ›

Disciplinas de las ciencias sociales
  • Administración Pública. La administración pública -caracterizada como la actividad del Estado- tiene por objeto a la sociedad, para la cual labora en su perpetuación y desarrollo. ...
  • Antropología. ...
  • Ciencias jurídicas. ...
  • Ciencia Política. ...
  • Comunicación. ...
  • Demografía. ...
  • Economía. ...
  • Geografía.

¿Qué papel juega la epistemología en la formación profesional y disciplinaria de las ciencias sociales? ›

De acuerdo a la clasificación de competencias adoptadas, la epistemología contribuye al desarrollo de competencias instrumentales cognitivas y metodológicas, durante el proceso de formación profesional y disciplinaria, habilitando a las nuevas generaciones de profesionales de las ciencias sociales para un ejercicio ...

¿Cómo se aplica la epistemología hoy en día? ›

La epistemología anima a reflexionar, a analizar y a conocer el proceso de construcción del conocimiento, de manera que se acerca de manera directa a dichos procesos constructivos que se integran en el saber, en el acto educativo, en su comprensión, interpretación y explicación.

¿Quién es el padre de la epistemología? ›

Jean William Fritz Piaget (Neuchâtel, 9 de agosto de 1896-Ginebra, 16 de septiembre de 1980), conocido como Jean Piaget, fue un psicólogo, epistemólogo y biólogo suizo, considerado el padre de la epistemología genética (relativa a la generación de nuevos conocimientos, fruto del desarrollo de estructuras y a partir del ...

¿Cuáles son los principios de la epistemología? ›

Es posible distinguir dos tipos de principios epistémicos: a) principios relativos a la racionalidad de un único sistema de creencias y. b) principios relativos a los cambios racionales de opinión.

¿Qué relación existe entre la epistemología y la educación? ›

Relación entre Epistemología y Educación

Estas teorías se ligan porque tanto la epistemología como la educación se enfocan en el conocimiento y el aprendizaje de individuos y ambas buscan que se tenga un analisís critico de las cosas y un razonamiento teórico de su origen, así como el porque de estos.

¿Qué es la epistemología conclusion? ›

En conclusión, la epistemología se identifica no sólo con la filosofía de la ciencia, sino de igual modo con la crítica metodológica de la ciencia, en la medida en que tal crítica tiende a formular racional y sistemáticamente las condiciones de validez, los requisitos metodológicos de los juicios asumidos por los ...

¿Cómo influye la epistemología en el trabajo social? ›

La fundamentación epistemológica del Trabajo Social permitirá resituar el análisis de la práctica profesional en un marco conceptual rigurosamente distinto –a la vez– de la ideologización y del canon tecnocrático.

¿Cuál es la importancia de la epistemología en el desarrollo de la ciencia? ›

La epistemología es una ciencia, derivada de la filosofía, que se encarga de estudiar la teoría y los fundamentos del método científico; es decir, del conocimiento adquirido mediante el uso de una serie de pasos cuidadosamente estructurados y que va más allá del conocimiento adquirido con la experiencia.

¿Cuál es la importancia de las ciencias sociales en la sociedad actual? ›

con frecuencia proveen ideas, información y conceptos para ayudarnos a entender el mundo en el que vivimos, quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Ayudan a pensar los problemas colectivos que enfrentamos y a imaginar maneras más justas de organizar la vida social.

¿Cómo influyen las ciencias sociales en la sociedad actual? ›

En la actualidad a las Ciencias Sociales les corresponde cumplir un papel relevante en el contexto de la sociedad del conocimiento, principalmente porque son fuentes de saberes académicamente relevantes y socialmente significativos, y por su especial contribución para definir y orientar estrategias de cambio en las ...

¿Qué tipo de ciencia es la sociología? ›

La Sociología ocupa una posición destacada entre un grupo de disciplinas (entre las que también se incluyen la antropología, la economía y las ciencias políticas) que generalmente se denominan ciencias sociales.

¿Qué relacion hay entre historia y epistemología? ›

La relación historia (H) y epistemología (E), es la que determina desde que mirada se hace la reconstrucción histórica y, en consecuencia, estipula cuál es la versión que de esa historia se propone.

¿Qué es la epistemología y cómo se ha desarrollado a través de la historia? ›

La epistemología como ciencia es considerada una de las ramas de la filosofía ya que estudia cómo y bajo qué condiciones se produce el conocimiento científico. Se propone estudiar: Las circunstancias objetivas, históricas y sociales de la producción de distintos tipos de conocimiento que sean considerados científicos.

¿Cuáles son los problemas fundamentales de la epistemología? ›

El conocimiento científico (episteme) se diferencia de la mera opinión (doxa) por ser un conocimiento fundamentado, esto es, que da razones de lo enunciado. Y este es el problema de la Epistemología: cuál es la forma en que los científicos justifican sus teorías o hipótesis.

¿Qué propone Boaventura de Sousa? ›

Según Boaventura de Sousa Santos: “El sentido común hace coincidir causa e intención, le subyace una visión de mundo basada en la acción y en el principio de la creatividad y de la responsabilidad individuales.

¿Qué plantea Boaventura de Sousa? ›

Boaventura de Sousa: “La tragedia de nuestro tiempo es que la dominación está unida y la resistencia está fragmentada” El conocimiento occidental ha impuesto un programa en todo el mundo basado en la imposibilidad de pensar otro mundo distinto al capitalista.

¿Qué es la epistemologia del Sur según Boaventura? ›

En este libro se entiende por epistemología del Sur la búsqueda de cono- cimientos y de criterios de validez del conocimiento que otorguen visibi- lidad y credibilicen las prácticas cognitivas de las clases, de los pueblos y de los grupos sociales que han sido históricamente victimizados, explo- tados y oprimidos por ...

¿Qué tipo de ciencia es la epistemología? ›

La epistemología es una rama de la filosofía que se ocupa de estudiar la naturaleza, el origen y la validez del conocimiento. La palabra epistemología está compuesta por las palabras griegas ἐπιστήμη (epistéme), que significa 'conocimiento', y λόγος (lógos), que traduce 'estudio' o 'ciencia'.

¿Cuáles son las principales características de la epistemología? ›

La epistemología se centra en la naturaleza, el origen y los límites del conocimiento humano. Esta disciplina determina entonces los tipos de conocimiento posibles, los mecanismos gracias a los que podemos formarlos, y la lógica que nos permite determinar si se trata de un conocimiento válido o no.

¿Cómo influye la epistemología en la actualidad? ›

De acuerdo con Hofer y Pintrich (1997), esta epistemología puede influir en la comprensión y la cognición durante el desarrollo de tareas académicas, tema que ha sido de gran interés en relación con el aprendizaje en el aula, además de que puede mediar en el compromiso del estudiante por aprender (Hofer y Bendixen, ...

¿Qué es epistemología 3 ejemplos? ›

¿Qué es, entonces, la epistemología? Grosso modo, la epistemología es el estudio del conocimiento científico, lo cual comprende el análisis de sus conceptos más importantes tales como validez, objetividad, verdad, fiabilidad, método, teoría, hipótesis, evidencia, ley, etcétera.

¿Cómo se relaciona la politica exterior con el contexto internacional? ›

El objetivo de la política exterior es el de generar y preservar un ambiente de paz, distensión, estabilidad y respeto del derecho internacional, en los ámbitos limítrofe, subregional, regional y mundial, con la finalidad de obtener el escenario más idóneo que permita aplicar una diplomacia adecuada a sus intereses.

¿Cuáles son los países del Sur Global? ›

Dentro de esta categoría se encuentran Indonesia, Sudáfrica, Turquía e Irán, conocidas por Patrick (2010) como parte de las "potencias no-occidentales principales" (p.

¿Qué es el conocimiento para Boaventura de Sousa Santos? ›

El conocimiento occidental ha impuesto un programa en todo el mundo basado en la imposibilidad de pensar otro mundo distinto al capitalista. Boaventura de Sousa habla de “epistemicidio” para definir cómo ese programa occidental ha subyugado el conocimiento y los saberes de otras culturas y pueblos.

¿Qué es epistemológicas y ejemplos? ›

Los conceptos epistémicos incluyen el concepto de conocimiento, opinión fundada, justificación, probabilidad (epistémica) y otros conceptos que son usados con el fin de dar razón de opiniones y enunciados de conocimiento.

¿Qué es la epistemología para Karl Marx? ›

En el caso de la epistemología marxista leninista como modelo de análisis de la sociedad, hay que partir de considerar al materialismo histórico como iniciador del estudio de la sociedad a partir de un hecho considerado fundamental: la producción de la existencia de los individuos, lo que se constituyó en esencia en el ...

¿Qué es la epistemología según Karl Popper? ›

La epistemología evolucionista de Karl Popper se convierte en una interesante integración dinámica entre los conceptos darwinianos de “supervivencia del más apto” y el de “selección natural”, con la compresión epistemológica de la ciencia y su despliegue metodológico.

¿Cuál es el objetivo de la política en Colombia? ›

El principal objetivo de la Política Social de Colombia es lograr que todos los colombianos tengan acceso a educación de calidad, a una seguridad social equitativa y solidaria, al mercado laboral -promoviendo la formalización o apoyando el emprendimiento- y a mecanismos de promoción social efectivos.

¿Qué temas de política exterior son importantes para Colombia hoy? ›

En primer lugar, en el plan de gobierno de Federico Gutiérrez se mencionan tres ejes principales para la política exterior: modernización de la diplomacia; cooperación técnica y financiera contra el narcotráfico; y la protección de la integridad territorial, la cooperación fronteriza y la integridad regional.

¿Cómo funciona la politica internacional en Colombia? ›

La política exterior de Colombia se enfoca en la consolidación y fortalecimiento de instituciones y políticas que, a su vez, respondan al ritmo de los cambios que se perfilan en el sistema internacional.

¿Qué es un país en vías de desarrollo? ›

1. Conjunto de países con una renta per cápita media y un alto crecimiento de su economía. Son países que están logrando explotar sus recursos naturales y humanos y, gracias a un proceso acelerado de inversión en capital y en formación, crecen por encima de la media mundial.

¿Cuál es el origen del Tercer Mundo? ›

Nace durante la Guerra Fría

La expresión fue acuñada en la década de los 50, durante la Guerra Fría, para englobar bajo un mismo concepto a los países no alineados con ninguno de los dos grandes bloques: El de la órbita norteamericana (llamado primer mundo) El de la soviética (el segundo mundo)

¿Qué significa sur sur? ›

La Cooperación Sur-Sur se refiere a la cooperación técnica entre los países en desarrollo, los cuales están ubicados mayoritariamente en el Sur del planeta.

¿Qué es el conocimiento según Lenin? ›

Si bien en buena medida la noción de reflejo reaparece como modo de plantear la cuestión de la relación entre pensamiento y realidad, las definiciones lo señalan como un reflejo mediado y dialéctico. Dice Lenin: “El conocimiento es la aproximación eterna, infinita, del pensamiento al objeto.

¿Cómo se llega al conocimiento según Santo Tomás de Aquino? ›

Según Tomás de Aquino el conocimiento tiene su causa material en el dato que proporcionan los sentidos, sin embargo, el entendimiento es activo en la formación del conocimiento en virtud de su actualidad. Del intelecto brota el conocimiento como su actividad propia e inmanente.

¿Cómo citar a Boaventura? ›

Por ejemplo: Boaventura de Sousa Santos, será siempre: (Sousa Santos, 2016) y en las referencias bibliográficas Sousa Santos, Boaventura de. 19. En la cita de los textos en inglés, excepto los artículos, pronombres y preposiciones, la primera inicial de los títulos se escribe siempre en mayúscula.

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Author: Greg Kuvalis

Last Updated: 09/13/2022

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Name: Greg Kuvalis

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